La mala experiencia en La Alhambra

Pin it

Viaje a Córdoba, Granada , Sevilla y olé:


Nuestra amiga tocando las columnas de la MezquitaEn nuestro siguientes días de ruta visitamos, la Mezquita/Catedral de Córdoba,

un templo único que fué una de las mayores mezquitas construidas, en ella pudimos ver las más de ochocientas columnas y tocar algunas de ellas. Nos permitieron tocar las columnas e incluso pedimos permiso para que Ana, nuestra amiga invidente, pudiera tocar la sillería tallada del Coro. No sin la atenta mirada del guarda de seguridad que no se le escapó detalle de la explicación realizada por Azahara, de rutas por Córdoba.

Nuestra sorpresa fue en la Alhambra, nos dirigimos hacía allí con las entradas compradas a través de ticket master, pese a ser un grupo no pudimos gestionarlo de otra forma, ya que el patronato nos contestó cuando pudo y no nos fiabamos de conseguir las entradas en las fechas que deseabamos. Ese  fué nuestro primer problema, nos pareció muy complicado el sistema de compra y no decir el de devolución de entradas, que no se puede.

Una vez en la Alhambra estuvimos en cola poco rato la verdad, pese a haber muchísima gente para la compra de entradas, la cola de las ya compradas era corta. Por lo que me acerqué alegremente a la ventanilla con mi localizador  apuntado en una hoja de papel. Aquello ya le sentó mal a la persona que había tras la ventanilla,  pero la cosa no acabó ahí. Me sacó las entradas correspondientes a la reserva que tenía con muy malos modos. Y al decirle que mi compañera tenía otra reserva se encendió como un polvorín, ya que decía que no me iba a dar las entradas a mi ya que yo ya había sacado las correspondientes. Traté de calmarla, aunque yo  estaba temblando, y le expliqué que yo saqué unas pocas y mi compañera que tenía a mi lado el resto. Parece que le sentó mal pero accedió a sacármelas. A continuación se dió cuenta que eran para personas con discapacidad. Ahí cogió fuerzas y gritando me preguntó que donde estaban los carnets que demostraban la discapacidad, con mucha rapidez les dimos los que teníamos y con gran cólera me dijo que ahí no estaban todos que me marchara que ya había tenido suficiente, y sin dejarme hablar llamó al agente de seguridad para que me echaran... El grandullón de seguridad me miraba con cara de disculpa , supongo que me veía tan apurada ante tanto grito de la taquillera que no tuvo valor más que de sonreirme. Finalmente me acerqué de nuevo con los carnets que disponía y al faltarme uno de discapacidad me dijo que pagara la diferencia, yo le argumenté que podía asomarse a ver la persona, que no iba en silla por capricho ni por ahorrarse unos euros, pero de nuevo enfadada me dijo que pagara 12€ de diferencia. Como vimos que no había manera y no queríamos pagar los 12€ mi amiga Ana y yo nos refugiamos en un hotel cerca de la Alhambra donde nos trataron de lujo, e incluso nos invitaron a unas copas y nos permitieron disfrutar de la piscina del hotel. Menos mal que íbamos preparadas para todo. Hay que decir que todo el mundo fue muy amable con nosotros en Granada, salvo la taquillera de La Alhambra.


Write a comment...
awesome comments!
Visto 35925 veces Modificado por última vez en Lunes, 31 Agosto 2015 19:58

Lo último de Ocio Turismo Accesibles

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.