por Miguel Ángel Rodríguez

El Camino de Santiago con tu perro guía es una idea ilusionante a la vez que desafiante. Pocos adjetivos negativos podría yo decir al respecto y sí muchísimos positivos; siempre y cuando sepamos adaptar el camino a nuestras posibilidades y capacidades. En mi opinión El Camino de Santiago es ilusión, alegría, compañerismo, satisfacción, esfuerzo, recompensa, motivación, crecimiento, desahogo, … Y mucho más.

 En tu caso, además, tienes otra compañía especial, tu perro. Sin duda, el Camino con él aportará sensaciones y sentimientos adicionales difíciles de olvidar.

Hay dos periodos distintos pero igual de importantes para los cuidados que hay que aplicar a vuestro perro antes de empezar y durante el camino.

Si prefieres oírlo, al final del artículo encontrarás el vídeo con la narración del artículo.

Antes de empezar el Camino de Santiago con tu perro guía:

     El estado de salud

Imagen de un perro guía en el veterinario, antes de comenzar el camino de santiago
Imagen de David Mark en Pixabay

Es esencial que el perro guía tenga un buen estado de salud general antes de iniciar cualquier actividad que le suponga un sobreesfuerzo. Para asegurarte de ello, sería conveniente visitar a tu veterinario para que le realice un examen físico completo y un estudio cardiológico, ya que la alteración de cualquier sistema corporal puede reducir el rendimiento del animal y afectar a su capacidad de locomoción. Por ejemplo, un animal que esté padeciendo una otitis presentará dolor y, en consecuencia, puede no querer andar o, incluso, negarse a comer.

Otro factor importante y conveniente es mantener al tu perro guía con una condición corporal óptima, es decir, no debería estar ni delgado ni con sobrepeso. La obesidad puede comprometer la capacidad respiratoria del animal y, por lo tanto, disminuir su resistencia y aumentar la fatiga. Al mismo tiempo, sus articulaciones tendrán que soportar un peso adicional que forzará a un mayor desgaste de las mismas.

Puedes aprovechar este tiempo previo hasta la fecha de salida para adaptar la cantidad y el tipo de alimento que permita conseguir el objetivo de peso establecido para vuestro perro. Una vez más, tu veterinario es quien mejor te puede aconsejar al respecto.

Caminarás por lugares de los cuales desconoces su estado en cuanto a la presencia de parásitos externos e internos, tales como garrapatas, pulgas, lombrices, etc. Como más vale prevenir que curar, desparasita a tu perro con algún producto que cubra el máximo posible de parásitos y cuya duración del efecto abarque todo el periodo que el animal pueda estar expuesto. Tanto las garrapatas como las pulgas y mosquitos pueden transmitir otras enfermedades que pueden poner en peligro la salud del perro ( babesiosis, erhlichiosis, anaplasmosis, borreliosis, etc).

              La alimentación

Si fuera necesario cambiar la alimentación del perro, hazlo gradualmente y de 6 a 8 semanas antes de comenzar el camino de Santiago. Los animales necesitan un tiempo de adaptación al nuevo alimento, así como a los cambios metabólicos que se suelen producir.

No considero necesario un alimento alto en energía puesto que tu perro  no van a realizar un trabajo de alta competición  que le suponga unas necesidades especiales, aunque sí adicionales.

Una suplementación en su dieta de condroprotectores puede ser de ayuda, sobre todo, en los animales mayores, aunque no padezcan problemas articulares. Los condroprotectores protegen al cartílago articular de la degeneración e inhiben las enzimas que causan su degradación, ayudan a mantener el cartílago hidratado y, también, tienen ligero efecto antiinflamatorio. Se puede suplementar la alimentación con condroprotectores durante 4 a 8 semanas, incluyendo el tiempo en el que el animal va a estar realizando el camino.

              El entrenamiento

Aunque resulte obvio, para realizar el Camino de Santiago con tu perro guía el entrenamiento es imprescindible, tanto para ti como para tu perro guía. Es posible que no estés acostumbrado a caminar durante varias horas seguidas ni a realizar caminatas de muchos kilómetros. Por ello, es conveniente que, cuanto antes, empieces a entrenar , aumentando el tiempo y distancia recorrida paulatinamente. También es aconsejable que el animal entrene por distintos tipos de caminos (tierra, piedras, asfalto, etc.) con el fin de adaptar las almohadillas a los distintos terrenos.

Existen cremas y productos indicados para preparar y proteger las almohadillas. Estos se deberían utilizar como una ayuda junto al entrenamiento. Todos sabemos cómo puede arruinarnos el día una ampolla en los pies, máxime si al día siguiente tenemos que volver a caminar. A tu  perro también les puede pasar y, aunque no se queje, lo pasaría tan mal como tu.

Cuando puedas realizar dos o tres caminatas en días consecutivos, de una distancia equivalente a las etapas que vayas a realizar en el camino, podrás estar seguro que tu entrenamiento y el de tu perro son el adecuado para disfrutar del Camino y que este no se convierta en una penitencia. 

Durante el camino:

El ritmo medio normal al caminar es de unos 4 km/h. Lo que supone que para una etapa entre 15 y 20 km  se tarde unas 4 a 5 horas, sin contar los descansos.

Un perro guía durante el Camino de Santiago.
Imagen cortersía de Juanba Bort

              Cuidado con los Golpes de Calor

  Si vas a realizar el Camino de Santiago con tu perro en una época calurosa debes tener muy en cuenta, y no confiarte en absoluto, algunos inconvenientes y peligros para los perros.

Durante el trabajo muscular del 75 al 80% de la energía que utiliza tu perro guía se convierte en calor. Este calor debe eliminarse, a menos que el ambiente sea frío.  El animal elimina el exceso de calor a través de la respiración y evaporación de la saliva. Si la temperatura ambiente es elevada o el ejercicio es intenso o la producción de calor excede a la capacidad de eliminación del tracto respiratorio, se provocaría una elevación de la temperatura corporal, con el consiguiente riesgo de un golpe de calor.

Es esencial una buena hidratación del perro para mantener la temperatura corporal. El animal debe disponer de agua en todo momento para beber, aunque no es conveniente que beba grandes cantidades. Es preferible que el perro beba pequeñas porciones con mayor frecuencia. Solo si se van a producir descansos más largos se le puede permitir al animal beber mayor cantidad. El objetivo es que el animal se hidrate y no tenga que caminar con el estómago completamente lleno de líquido. Existen bebidas isotónicas para perros que pueden ayudar a la hidratación y recuperación durante las caminatas.

Lo más aconsejable sería no caminar durante las horas más calurosas del día. Si esto no es posible debes controlar la temperatura corporal del animal durante el ejercicio y llevar siempre agua para mojar al animal o empapar alguna camiseta y ponérsela en los momentos del día que haga calor y el animal tenga que andar. La evaporación del agua del cuerpo del animal o de la camiseta ayudará a refrescarlo. Aprovecha las fuentes de agua que encuentres a lo largo del camino.

Si notas que tu perro se niega a caminar, jadea en exceso con una respiración muy superficial o lo notas mareado y más caliente de lo normal, llévalo rápidamente a un veterinario. Hasta que llegues moja al animal para que le vaya bajando la temperatura.

              Cuando debe comer el perro

Debéis evitar que el animal haga ejercicio con el estómago lleno para prevenir una posible dilatación o torsión de estómago. Alimentarlo, por lo menos, 4 horas antes de empezar a caminar. Sería más cómodo darles de comer por la noche, una vez hayáis terminado la actividad del día y el animal vaya a descansar.

Durante el día, si la caminata se alarga, se le pueden dar pequeñas porciones de alimento en los descansos para suplir el gasto energético que ha realizado con el ejercicio y, así, tomar fuerzas para el siguiente esfuerzo.

La ración total de alimento será mayor que la normal. El animal está realizando un esfuerzo mayor que en su vida diaria, de ahí que necesitará comer más cantidad, pero esta será repartida en varias tomas a lo largo del día.

En cualquier caso, si el animal no quiere comer durante el día no hay que preocuparse, tú mejor que nadie conoces a tu perro y sabes cuales son sus costumbres. No hay razón para cambiarlas.

Otros consejos para realizar el camino de Santiago con tu perro.

Cuidado de las almohadillas

Las almohadillas de los perros son el equivalente a nuestro calzado para nosotros. Todos sabemos que llevar un mal calzado puede suponer un suplicio a la hora de caminar. El perro también puede sufrir si sus almohadillas no están en condiciones adecuadas. Para protegerlas y ayudarles a mantener las condiciones óptimas, una vez haya terminado la jornada puedes aplicarles cremas preparadas para ese uso o vaselina. Estas cremas las mantendrán hidratadas y en forma.

              Alivio del dolor

Lleva algún antiinflamatorio de uso veterinario, por si acaso. Si al finalizar el día y una vez ya descansado, el animal muestra signos de malestar o dolor por el esfuerzo realizado, darle un antiinflamatorio no esteroideo indicado para perros puede aliviarle el dolor y hacer que descanse mejor durante la noche. Por la mañana estará mejor preparado para seguir un día más. ¡Ojo! No hay que abusar de esta medida. Si no habéis entrenado previamente, los antiinflamatorios no harán que caminemos más.

              Estar asegurados

Una buena idea sería contratar un seguro para perros que cubra todo el periodo de la actividad. Incluso, si viajas en grupo, podéis valorar la posibilidad de contratar un seguro colectivo.

              ¿Dónde hay un veterinario?

Para finalizar, en cuanto llegues al sitio donde os vayáis a alojar pregunta dónde está la clínica veterinaria más cercana. Esperemos que no tengáis que ir, pero no está de más tener esa información.

              No ir “sin papeles”

Aaaah!!!! Y que no se te olvide la documentación del perro. Hay que llevarla contigo y tenerla al día. Por si acaso.

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